lunes, 1 de junio de 2015

Reseña: NI DIOS NI AMO de Francisco Baeza.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

NI DIOS NI AMO de Francisco Baeza.


Martín, un ciudadano corriente, despierta en el interior de un féretro. Todo indica que ha vuelto a nacer, pero en realidad... está muerto. Un extraño ángel, el vigilante del cementerio, le brindará información acerca de las preguntas que le atenazan. Y una nueva ¿vida? se desplegará ante él, plagada de situaciones que desconocía por completo. Pero nada es gratis, ni en la vida ni en la muerte. Martín deberá saldar su deuda asesinando a otro ser vivo... Mediante una narración absorbente, Francisco Baeza despliega una trama de asesinatos y reencarnaciones, con situaciones sobrecogedoras. Ganadora del IV Premio de Literatura de Terror Villa de Maracena,
 Ni Dios ni amo es una indagación en el Mal a través de la experiencia de un hombre que se reencarna en el cuerpo de otras personas para vivir momentos estremecedores. Una obra insólita, que aúna terror, mitología y crítica social. El Jurado que la distinguió, entre más de cien novelas llegadas de distintos puntos del orbe, destacó entre otros su agilidad narrativa, la elaborada trama de suspense y la marcada originalidad en el tratamiento del mal, la vida y la muerte.

El tema de la inmortalidad siempre ha estado suscita a debate en multitud de canales de entretenimiento. Desde la maldición del vampiro, obligado a desangrar a sus victimas a cambio de la vida eterna, los pactos con el demonio que garantizan una larga longevidad a cambio de actos terribles, gente corriente que es obsequiada por un tiempo extra para vengarse de sus asesinos o sencillamente criaturas que vuelven a la vida por el capricho de un profesor chiflado. Son solo una mínima muestra de la cantidad de recursos que literatura y cine han usado para contar historias donde el tiempo no transcurre para el protagonista y la fatídica idea de ver morir a tus seres queridos mientras tu te vuelves eterno es solo uno de los muchos inconvenientes que esta maldición o bendición puede otorgarte.
Lo que si queda claro es que en la mayoría de los casos el precio a pagar por un don así suele ser desproporcionado. Así pues...

¿Qué harías si te dieran la posibilidad de la inmortalidad a cambio de asesinar a una persona al día?

Esta es la premisa principal con la que Francisco Baeza abre una novela con un título tan rotundo como NI DIOS NI AMO, una arriesgada apuesta que ganó allá por el 2009 (La edición de la novela nos lo recuerda hasta 6 veces, como quién pide perdón) el premio de Literatura de Terror Villa de Macarena. Si, lo sé. Te has quedado con la misma cara que si te hubiera dicho que hoy he comido ensalada.
Premios de mayor o menor reputación aparte, esta obra no deja de ser una muy interesante vuelta de tuerca al tema de los pactos diabólicos, a la vuelta de la tumba y a la eterna disyuntiva sobre el bien, el mal y en qué se diferencian.
Cualquiera que relacione las primeras líneas de la sinopsis con la portada, la cual tiene poco o nada que ver con la obra que contiene pero que sin embargo no se puede negar su capacidad de llamar la atención, seguramente habrá tenido como primer pensamiento la obra de James O´barr, THE CROW. Pero os aseguro que no tiene nada que ver. Baeza nos trae un relato que mas que terror, viene determinado por las dudas existencialistas, el poder de la fe y sus puntos débiles y una facilidad otorgada por la trama de descubrir distintos aspectos de la sociedad actual a través de los ojos de personas mas o menos beneficiadas en ella.
Y es que ésta critica social será uno de los elementos predominantes a lo largo de toda la novela, la cual nos trasladará a lo mas alto del poder adquisitivo a lo mas bajo y a los episodios mas oscuros de la mendicidad o la riqueza. Una y otra vez, comprobaremos hasta que punto es capaz de llegar el ser humano para conseguir sus objetivos, por muy egoístas y poco éticos que estos resulten. Todo esto no solo se verá reflejado a través de los ojos del protagonista, sino también en el interior de su mente, en constante batalla y reflexión acerca de sus necesidades sus dudas, problemas que antes ni siquiera se había molestado en pensar que existían y en sus posibles soluciones cuando se encuentra en el ojo del huracán.

Mas de uno puede terminar con la sensación de estar leyendo una versión moderna y mas oscura del clásico CUENTO DE NAVIDAD de Charles Dickens, y puede ser, ya que la obra no está exenta de cierta búsqueda de valor moral, salvo que el protagonista no solo lo vive en tercera persona lo que les muestra sus fantasmas, sino que Martín, la figura principal de NI DIOS NI AMO se ve convertido en esos mismos fantasmas y debe aprender a asumir y a solucionar los problemas que se van presentando, casi siempre por las malas.

La historia se sostiene con bastante soltura y sencillez. A ello ayuda que sea de lectura fácil y breve, hablamos de una novela que apenas alcanza las 200 páginas. Su comienzo lleno de intrigas que cada vez descoloca mas al lector no hace sino sumar puntos a su atractivo, así como algunas de las secuencias que muestran una dureza que no se sale del realismo establecido. Sin embargo llega un momento en que el desarrollo su convierte en una sucesión de ensayo y error, de repetir la misma escena con distintos personajes y circunstancias. Es como si en una novela donde el protagonista es un asesino en serie relatara una a una como acabó con 100 victimas, que al principio entretiene y llena de curiosidad, pero llega un momento en que el lector pide mas, aunque ello signifique un cambio completo de rumbo.
Otro problema que encontramos son las bastante numerosas secuencias en que la historia se encuentra con circunvalaciones en las que su autor opta por tomar el camino complicado para asi alargar la historia, evitando de la manera fácil un punto de no retorno que revelaría alguna laguna argumental bastante importante.

El personaje principal, Martín, tampoco es que ayude demasiado. Desde el principio se nos presenta como un personaje egoísta, victima de la rutina, la costumbre y los juicios de primera impresión a los que la sociedad intenta acostumbrarnos. No hay ningún momento en que uno sienta un mínimo de simpatía por el, dejando que sea la mas morbosa curiosidad la que lleve nuestros pasos, y muchas de sus decisiones, como comentaba antes, puede que nos haga rechinar los dientes, dejándonos con la sensación de que sabe mas de lo que debería, de que nadie en su situación, por complicada que fuera, optaría por las opciones que elige. A la contra encontramos a Lobo, un personaje muy interesante y bien elaborado, cuyos monólogos nos pueden recordar con cierta sonrisa a los de un John Milton de PACTAR CON EL DIABLO.

Mención especial merecen los últimos capítulos, donde entrelaza los movimientos de Martín con uno de los episodios verídicos mas oscuros de nuestro país. Un desenlace que a unos les puede parecer una genialidad y a otros un insulto a la memoria de muchas personas.

NI DIOS NI AMO, o el moderno Fausto que no quería serlo es, ante todo, un experimento literario de lo mas interesante, desde su comienzo hasta su final, la historia de un alma en juego en la eterna batalla entre el cielo y el infierno, donde Dios y el Diablo son puestos en tela de juicio, ya no solo por lo real de estos, sino por su autentico papel en la historia. Una obra que podría haber dado mucho, muchísimo mas de si, pero cuyo resultado no decepcionará a los que busquen lo que en definitiva busca la literatura: Un buen rato de entretenimiento.

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