domingo, 12 de febrero de 2017

Reseña: CIUDAD REVIENTACRÁNEOS de Jeremy Robert Johnson



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

CIUDAD REVIENTACRÁNEOS de Jeremy Robert Johnson.

S. P. Doyle se ha pasado la vida en las oficinas de un banco, sentado en un cubículo desde el que se dedicaba a ejecutar las hipotecas de sus clientes más desfavorecidos, a borrar los rastros de las operaciones fraudulentas y a todo tipo de malas prácticas. Nada que el resto de sus compañeros o los empleados de otros bancos no hicieran a diario a cambio de un coche, una casa, un seguro médico y algún que otro aumento de vez en cuando. Pero se ha cansado de jugar a ese juego y tiene un plan para derrotar a ese corrupto sistema desde dentro. Tan solo necesita el empujón que le proporciona la hexadrina para mantenerse despierto y llevarlo a cabo. Pero después de descubrir algo monstruoso entre los archivos del banco y caer en una adicción más bestia de lo que quiere reconocer, se ve envuelto en una conspiración que va mucho más allá y que amenaza con destruir la vida sobre el planeta. Ahora le tocará sobrevivir a la pesadilla en la que se convierte la ciudad revientacráneos. Entre sus calles hipervigiladas por drones y cámaras de seguridad, no solo o perseguirán los sicarios del banco, sino que además se topará con unos extraños monstruos a los que les encanta comerse el cerebro de la gente. Por desgracia, solo tiene una baza para enfrentarse a ellos: su adicción. Por suerte, cuenta con una ayuda impagable para salvar al mundo: su tortuga Deckard.

Jeremy Robert Johnson, ganador del premio Wonderland por We Live Inside You y nominado al Bram Stoker por Siren Promised, lleva el bizarro un paso más allá con su novela más ambiciosa hasta la fecha. No en vano se ha granjeado los elogios de otros escritores como Chuck Palahniuk, Laird Barron o Brian Keene, y sus relatos lo llevaron a trabajar con The Mars Volta en su disco The Bedlam in Goliath.

No todo pueden ser ventajas en la vida de un lector empedernido. Alguien dijo una vez que quien mucho lee no es porque haya decidido no tener vida, sino que prefiere tenerlas a montones. Y es cierto, aunque con el tiempo lo que antes considerábamos una maravillosa e inolvidable aventura, ahora tal vez no sea más que una travesía, un paseo sin sobresaltos ni percances que apenas acarician nuestras emociones, y cuando lo hacen es de manera pasajera y fácilmente olvidable.
Y al final nos terminamos sintiendo como un Bastian que ha cogido "prestado" tantos libros de la tienda del señor Coriander que, como un yonki al que la dosis de rutina ya no le hace efecto, le pregunta al dueño entre temblores, susurrándole al oído y con gesto vigilante y paranoico, si puede echar un vistazo a la sección prohibida, al alijo reservado para momentos especiales donde nuevas y más intensas experiencias aguardan.

Entre todas las lecturas del año solemos encontrar de todo: libros malos, libros infames, buenos y muy buenos, y por norma general, al menos la que dicta el sentido común que nos recuerda que vivimos en un mundo en que no todo es tan maravilloso como parece, muy de vez en cuando encontramos obras que por un motivo u otro no podemos evitar considerar excepcionales.

Un síntoma este (el de la excepcionalidad) por desgracia poco contagioso, que se suele encontrar en casos cada vez más aislados y que muy rara vez acaba infectando a una editorial. Orciny Press sin embargo es de las que les gusta arriesgarse, y año tras año demuestra que los síntomas de esta extraña y embriagadora plaga no solo no remiten sino que su estabilidad amenaza con explotarnos en la cara. FANTASMA de Laura Lee Bahr fue la novela excepcional del 2015. No se quedaron ahí, y en el 2016 nos ofrecieron otra muestra igual de brillante de literatura bizarra con LA CASA DE ARENAS MOVEDIZAS de Carlton Mellick III, y antes de que acabara dicho año la gente de la editorial volvió a sacarse la chorra partiendo en dos la mesa en la que la apoyó presentándonos un nuevo capítulo de literatura extraña con CIUDAD REVIENTACRÁNEOS de Jeremy Robert Johnson.

Obviando el significado real del título de la novela, ésta expresa a la perfección la relación que el lector va a tener con la alocada imaginación de Johnson, agradeciendo que nuestro cerebro esté a buen recaudo protegido por hueso y tejido muscular para no salir volando o acabar chorreando por las orejas. Y es que tras degustar títulos como los anteriormente mencionados traídos a España por Orciny Press, está claro que el término bizarro hace que lo que podamos encontrar en las páginas de un libro considerado como tal no entiende de límites ni fronteras imaginativas. Podemos decir que CIUDAD REVIENTACRÁNEOS es terror, es novela negra, e ciencia ficción o comedia... y pese a mantener todo eso nos queda la sensación de que esas categorías apenas sirven para explicar lo que nos aguarda.
Si, ya se que estos comentarios suenan a frases hechas, tópicos promocionales del manual del buen reseñador, pero os aseguro que al meternos en la piel y mente de S. P. Doyle lo hacemos también en un universo tan peculiar como cambiante, donde los puntos no se unen con lineas rectas, sino con curvas, espirales y demás formas inimaginables. ¡Y encima es capaz de convencernos de que no se puede hacer de otra manera! Así que empecemos a hablar claro... ¿Qué es exactamente esta CIUDAD REVIENTACRÁNEOS?

Pues un viaje, un ir y venir de su protagonista en busca de la verdad en un mundo lleno de organizaciones secretas y sectas, de conspiraciones, drogas y violencia, de suposiciones y supersticiones, ¡Ah! y de criaturas que devoran cerebros humanos. Y una tortuga. Un homenaje a la generación del VHS que buscaba la inyección de adrenalina en su espectador antes que la aburrida dosis moderada de lógica y sentido común. Una lógica que Jeremy Robert Johnson crea a partir de un conjunto de ideas aparentemente aleatorias y lo hace de manera frenética, salvaje y en muchos casos letal para sus personajes.

Me viene a la cabeza la crítica (algo dura) que hice hace poco a una novela cuyo argumento o la suma de las partes que lo componían pretendía rendir homenaje a cierto espíritu cinematográfico con el fin de despertar nuestra nostalgia y rememorar esas películas que nos vieron crecer. Entonces no sabía exactamente qué era lo que había fallado para no acabar encantado con dicha lectura. Ahora, esta obra me ha dado la respuesta: La actitud.
Y es que si vas a escribir una historia que está a un paso de ser considerada una absoluta locura, desenfrenada y dispuesta a llevarse por delante cualquier muro que limite la imaginación, el escritor debería tener una actitud acorde a todo ello y reflejarse en todos los aspectos de la obra, incluido por supuesto, sus personajes.

Y su protagonista, S. P. Doyle cumple con el objetivo sobradamente, detalle por el que no hay que esperar mucho para darse cuenta. Mismamente el primer capítulo ha conseguido algo que no me había pasado casi nunca: Acabarlo y volver a leerlo. Hay tanta carga de información, tantas muestras de la actitud de Doyle, tan cargada de ironía, decisión y un humor negro que encuentra la carcajada sin siquiera proponérselo que el lector no es que sienta rápidamente empatía por él, sino que en el fondo quiere ser él. Confiado pero a la vez vulnerable, destinado a convertirse en un héroe sin capa que lucha por un propósito concreto, aun conociendo sus riesgos, y que se ve constantemente superado cuando las circunstancias se desmadran, pero pocas veces dado por vencido.

A través de una narración principalmente en primera persona, lo que acrecenta las sensaciones anteriormente mencionadas, descubrimos un relato donde la salida de un laberinto supone la entrada a uno nuevo, donde cada revelación nos costará una inundación de nuevas preguntas y, por supuesto, con una cubierta bizarra que hace que todo, absolutamente todo sea posible.

Si fuera necesaria una referencia o alguna comparativa, no sería descabellado mencionar a David Wong y su obra JOHN MUERE AL FINAL. Sus influencias son constantes a lo largo de la obra, pero no de la manera en la que podamos considerarlo copia e incluso plagio, sino teniéndolo en el punto de mira a la hora de afrontar algo tan actualmente cotidiano como el fin del mundo o la existencia de otros planos de existencia. Al igual que ésta, cada capítulo que compone CIUDAD REVIENTACRÁNEOS es una aventura donde lo inesperado es la norma, que juega con el estilo de narración, arriesgados planos de cámara y nos presenta personajes que, al igual que su protagonista, se sirven de sus múltiples y atractivas (a su modo) facetas para tenernos pasando páginas sin descanso, elucubrando, imaginando conclusiones que ni se acercarán a la verdad y sobre todo, ofreciéndonos una novela divertidísima, que se ríe del mundo real a la vez critica múltiples aspectos de la sociedad moderna, tales como el afán de éxito por cualquier medio y sacrificio o la falta de moral en los sistemas bancarios y laborales (de manera muy peculiar, eso si), pero manteniendo en todo momento cierto positivismo por encima del desastre, contagiando esa necesidad de no darse por vencido pese a que llegue el momento en que nada parece tener sentido.

No podemos olvidar el presente protagonismo de la violencia a lo largo de todo el relato, un constante conductor al que tarde o temprano los acontecimientos deben acudir para solucionarse, y lo harán de manera extrema, mostrando escenas bien surtidas de gore y casquería.

Caer en las garras de la literatura bizarra no ha sido, como pudiera llegar a pensar, algo difícil, que llevara su tiempo, más bien al contrario. Título tras título de esta peculiar vertiente literaria refuerza el gusto por este tipo de historias a la vez que suple esas necesidades artísticas que muchas veces echamos en falta pese a ser incapaces de reconocer de donde viene tal sensación. Jeremy Robert Johnson nos trae eso y mucho más, nos ofrece la máxima expresión de las hilarantes consecuencias que pueden acarrear un "A LA MIERDA, ¿POR QUÉ NO?

Haceos esa misma pregunta si tenéis la oportunidad de haceros con este título, puede que descubráis algo que ni siquiera sabíais que buscabais.

1 comentario:

  1. Este me lo pienso leer pronto después de disfrutar con La Casa de arenas movedizas.
    Gracias por la reseña.

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