domingo, 13 de agosto de 2017

Reseña: Especial Editorial CERBERO.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

Especial Editorial CERBERO.

A menudo pasear por las redes sociales es como descubrir que no vives en el mismo mundo o multiverso que los demás. Crees que algunos acaban de retirar las manos de sus teclados y salen de su refugio, de su cueva a la que no llegan noticias del mundo real para darse de bruces con que todo lo que ellos creían era mentira. O quizá soy yo el que ha vivido hasta ahora en una burbuja de ignorancia, creyéndome el rey del mundo y de la verdad universal.

Resulta que aún existe gente plenamente convencida de que la literatura de género (refiriéndonos a la ciencia ficción, la fantasía e incluso el terror) ofrece a día de hoy una oferta minoritaria, muy limitada y, en conclusión, vive al borde de su extinción. Y ojo, que no lo dice gente aburrida que no sale de casa y su único modo de darle un poco de emoción a su existencia es inventarse conspiraciones y estadísticas de todo, sino gente que parece que se encontró un título de periodismo en la calle y lo aprovechan al máximo. Así que me reitero en mi opinión de que debo vivir en una realidad totalmente distinta a la del resto, porque cada mes, cada vez que se me ocurre comprobar las novedades y próximos lanzamientos que las incontables editoriales dedicadas a este tipo de literatura van a ofrecernos me siento como cuando era un niño pequeño delante del catalogo de juguetes que El Corte Ingles regalaba cada navidad, marcando con una equis las cosas que me gustan al compás de "lo quiero, lo quiero, lo quiero...".

Pero no, son cosas mías que a veces me queje de la saturación de títulos de una misma temática, son cosas mías que me esté planteando el comer piedras para poder seguir pagando mi dosis mensual de libros de género. Y son cosas mías que cada día veo emerger nuevas editoriales pequeñas que no paran de ofrecer nuevas oportunidades a autores nuevos y conocidos, modestas editoras pero llenas de grandes ideas, propuestas y sobre todo ganas de hacer las cosas bien.
En los últimos años hemos disfrutado de grandes títulos, muchos de ellos premiados por distintas asociaciones, que han llegado a nuestras manos gracias a estas editoriales. como Apache, Cazador de Ratas, Hermenaute, Orciny Press... todas ellas con algunas propuestas innovadoras, que han sabido acercarnos nuevas maneras de ver la literatura de siempre, o recuperando las antiguas formas y formatos, como por ejemplo la editorial Cerbero.

Esta joven propuesta editorial no solo apuesta por la ciencia ficción o el terror más tradicional, aunque siempre aportando nuevas ideas argumentales que vienen marcadas por la constante evolución de estas, sino que propone otorgar a una nueva juventud al bolsilibro, esas novelas "de a duro" que se vendían en kioscos. Pequeñas aventuras de viaje pero que no por su pequeño tamaño se veían obligadas a ofrecer igualmente pequeñas experiencias, sino que estas podrían ser de lo más satisfactorias e impactantes. Desde su nacimiento Cerbero ya nos ha aportado doce de estas historias, creadas por autores y autoras experimentados. Doce formas distintas de afrontar el reto de seguir creando nuevos viajes a distintos tiempos y lugares, metiéndonos en la piel de hombres, animales o maquinas. Doce ejemplos que pueden gustar mas o menos pero que son una prueba de que la literatura fantástica no esta, como algunos pretenden hacernos creer, estancada o agonizante, sino que escritores y lectores creen, algunos más que nunca, en esas ventanas que sirven para mirar a otros mundos, a otras realidades a las que huir.

Y como aquí somos muy chulos y nos gustan los retos no nos hemos limitado a dar nuestra opinión de uno o dos de sus títulos, sino que nos hemos leído los doce bolsilibros publicados por Cerbero y los hemos recopilado en esta colección de breves opiniones. como si un menú de platos de comida rápida pero no por ello carente de talento se tratara


ÚLTIMA NOCHE EN EL PÁRAMO de So Blonde.

Cuando Monica Estanco, ayudante del sheriff de Cerrojazo (Texas), se despertó aquella mañana, no imaginaba lo mucho que podrían complicarse las Fiestas de la Cosecha de ese año. Rednecks votantes de Trump, pornostars en plena gira, televisión por cable, un matadero abandonado y algo que resurge desde las entrañas de la siempre entretenida tierra de Texas.
So Blonde vuelve a calzarse las espuelas para adentrarnos esta vez en el páramo de Cerrojazo.

So Blonde es una de esas autoras que sin quererlo se vuelve para algunos casi omnipresente, un asunto personal pendiente, un "al final me va a tocar leer algo suyo". Ha sido cosa del destino que entre tanto currículo literario, artículos de prensa y tiras cómicas en El Jueves, ÚLTIMA NOCHE  EN EL PÁRAMO ha sido la primera toma de contacto con ella, y de la curiosidad por cómo será su obra ha pasado a la necesidad de leer cuanto más de ella, mejor.
Estamos ante una burda gamberrada que es incapaz de tomarse en serio a sí misma, que abraza, para luego amordazar y sodomizar al género de terror más redneck plagado de humor malsano y vísceras de origen desconocido. En efecto, algo que haría salivar de placer a cineastas como Robert Rodriguez y empalmar de gusto a seguidores del cine bochornoso que tiene como modelo sagas como Temblores o Feast. A lo largo de 160 páginas, So Blonde se regocija maltratando a todo ser vivo por medio de excesos sexuales de cualquier tipo, carnicerías descontroladas, chistes de índole sureño-patriótico y topicazos del género de esos que no nos aburre encontrar de vez en cuando.
ÚLTIMA NOCHE EN EL PÁRAMO es una rotunda respuesta a la pregunta de si hay un límite en pasarlo bien con lo políticamente incorrecto, que hace que nos riamos con temas de actualidad que no tienen ni puñetera gracia, y todo ello bajo un telón de fondo dominado por la tierra sucia del desierto, la pólvora, la sangre, los condones usado y el rock´n roll.



36 de Nieves Delgado.

El nacimiento de una nueva Inteligencia Artificial en el CIDIA siempre es motivo de alegría. En el caso de la que ocupará el cuerpo número 36, la felicidad es doble, puesto que, nada más nacer, ha sorprendido a todos los técnicos con un insólito «Buenos días». 36 no es una IA como las demás, se hace preguntas y quiere respuestas. ¿Dónde reside la verdadera identidad? ¿Qué sentido tienen las etiquetas? ¿Es necesario integrarse y aceptar la opinión de la mayoría?

Aparcamos a un lado las gamberradas divertidísimas y salidas de tono para adentrarnos en temas más serios y trascendentales. Nieves elige para esta narración el siempre fascinante y a la vez lleno de enigmas asunto de la inteligencia artificial.
Siguiendo la estela de historias que abordan la capacidad de la maquina para ser autoconsciente y, en cierto modo, ser "más humano que el ser humano", tal como hicieron anteriormente androides como Batty, Sonny, David, Ava o Andrew, pero enfocándolo en diferentes puntos de vista que no se quedan solo en la reflexión acerca de las limitaciones de las IA o dar reconocimiento a esta como ser vivo, sino que además lo dirige hacia un punto tan interesante como es el factor externo, la repercusión que estas investigaciones pueden tener en todo el mundo, y lo hace por medio de un lenguaje y escenografía originales, en una narración basada en el diálogo y la reflexión.
La única pega es que la autora aborda aquí ideas tan interesantes y complejas que por desgracia se ven limitadísimas en un formato como es el bolsilibro, que apenas permite mostrar la punta de un iceberg tan inmenso como es la inteligencia artificial y las redes.



DOMORI de Sofía Rhei

Los domori llevan mucho tiempo en guerra contra las abejas. Las vidas perdidas no pueden ni deben ser olvidadas. Es necesario hacer valer la justicia, que ardan sus colmenas, su ciudad, que no quede rastro del enemigo. Luna Roja es una guerrera dispuesta a todo por vengar a su pueblo, pero el destino le depara otra suerte. ¿Le han contado toda la verdad? ¿Será capaz de descubrir su propia identidad? ¿Qué significa verdaderamente ser una domori?

Teniendo en cuenta que mi única experiencia con la autora madrileña, RÓNDOLA me pareció una experiencia más bien agridulce, era normal que afrontara DOMORI con ciertas dudas, pero he de reconocer que la experiencia, excepto salvedades, no ha sido del todo desagradable.
Lo que aquí tenemos es una de esas historias cuyo género no sabríamos catalogar con exactitud, ni si es inclasificable o viste múltiples ropajes. Tiene algo de aventuro distópica, ciencia ficción, fantasía y un fuerte significado ecológico, pero en la práctica aunque suene raro, termina convirtiéndose en una especie de trama de conquistas a niveles tan microscópicos como universales.
Suena confuso, y el mundo al que nos traslada Sofía hace honor a esa sensación, soltando al lector en medio de un lugar dominado por unas circunstancias que no entendemos, con unos personajes extraños, de determinaciones no menos extravagantes. Por suerte, a medida que avanzamos en DOMORI vamos enlazando las piezas fundamentales para terminar descubriendo un cúmulo de ideas que de nuevo presumen de complejas e interesantes para querer abarcarlas en un espacio tan pequeño, aunque hay que reconocer que uno se puede sentir sobrepasado en momentos en los que el exceso de información nueva va y viene.
Ahora bien, tengo que admitir también su mayor pega la he encontrado en el personaje protagonista. Puedo usar muchos adjetivos para describir lo que me ha conseguido trasmitir Luna Roja, pero los que más se me repiten son sin duda antipática, egoista, manipuladora y cínica, y así obviamente me es difícil empatizar con ella y sus pensamientos.



BARRO. POST SCRIPTUM I de Alicia Pérez Gil

Alicia sabe qué llevará consigo y qué no cuando sus padres deciden cambiar de casa. Sin embargo, hay algunas cosas que quedan fuera de su alcance, como su hermana, su gemela problemática recluida en un centro especial, la única persona a la que quisiera tener a su lado en su nueva vida. Dispuesta a recuperarla, emprende un viaje más allá de las fronteras de lo real, al otro lado de la bruma de los sueños, donde cada uno de los objetos que ha guardado con ella demostrarán su auténtico poder. Y los necesitará, porque en el propio viaje se verá despojada de todo lo que la convierte en Alicia, incluido su propio nombre.

Estamos ante uno de esos relatos difíciles de clasificar y mucho más de dar una opinión clara, porque uno no sabe si le ha gustado o le ha parecido una absoluta ida de olla sin sentido. Y no es que carezca de él. BARRO, único título de este formato que pertenece a la serie dedicada a la ¿fantasía?, narra un viaje, pero no a un lugar común y conocido, sino al más misterioso de los rincones que existen: el interior de la mente. Como si de una versión de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, se nos presenta a una protagonista (que curiosamente comparte nombre con la famosa niña descrita por Carroll) que busca una vía de escape, una manera de huir de un mundo cuya estancia solo otorga dolor para que, una vez encontrado, darse cuenta de que tal vez la idea no era tan buena. Y buscar el camino de regreso no será nada fácil, sobre todo cuando uno no recuerda ni su nombre.
Un montón de respuestas a preguntas que que Alicia no sabe formular, y un montón de respuestas que, lo que soy yo, soy incapaz de interpretar.
Tras un primer tramo que sabe atrapar el interés del lector llevándole a un entorno conocido, bruscamente nos vemos sumergidos en algo completamente distinto, a veces bellos, a veces caótico, como si de nosotros dependiera dar un significado a todo lo que se narra... y es algo que se torna en muchas ocasiones una tarea casi imposible.
BARRO es una de esas, si. Un novela que, al pedirnos alguien nuestra opinión, ponemos cara de circunstancia y decimos. "es una historia personal". Y quizá en este caso en concreto demasiado, como si estuviera escrito para uno mismo y los demás estuviéramos invitados a disfrutar (si podemos), pero sinceramente, a veces a mi me ha sido imposible seguirle el ritmo e incluso encontrar parte de lógica.


LA BELLEZA DEL URÓBOROS

«25=2; 12+4=miles de millones. Asúmelo cuanto antes»
¿Quién firma el extraño telegrama? ¿Qué quieren decir esas cifras? ¿Qué relación tienen con un absurdo asesinato del pasado? El uróboros, la serpiente que se muerde la cola, el bucle infinito de la paradoja. ¿Deben los hijos cargar con los pecados de sus padres?

Memorizad bien el nombre de este autor, porque si su anterior novela HORROR VACUI supuso una agradable sorpresa para los seguidores de la ciencia ficción, con LA BELLEZA DEL URÓBOROS se ha subido a la cima de las novelas cortas del género en un ejercicio brillante.
Y es que prometer un thriller que se apoye en bases y teorías científicas complejas y llegue a emocionar es fácil, cualquiera puede hacerlo y tristemente cualquiera lo hace, pero conseguirlo es otra cosa muy distinta. Castañeda usa todos los ingredientes de que dispone para en tan poco espacio, atrapar al lector en una trama que, antes de resolver un enigma ya te está planteando el siguiente, pero sin llegar nunca a saturar. Y así hasta literalmente, la última página.
Es encomiable cómo el autor va desentrañando un problema que se ve salpicado por teorías de la lógica o las paradojas y lo hace mediante un lenguaje y unas explicaciones técnicas completamente claras, ayudándose además para ello de fábulas e historias que sirven para ejemplificar las conclusiones a las que el protagonista va llegando. Vale que algunos aspectos estén cogidos con pinzas y algunos nudos argumentales no quedan del todo apretados, pero el ritmo de la historia, el trato de sus personajes destacando a su protagonista principal y las numerosas referencias tanto a las mencionadas fábulas como al mundo del cómic hace que si tuviera que elegir un imprescindible entre los títulos actualmente pertenecientes a Cerbero, éste trabajo de Javier Castañeda estaría entre los más posibles.



CIUDAD TUMBA de Albert Hadmon

El terror se esconde en las entrañas de Barcelona, extiende sus tentáculos por entre los recovecos de la realidad, hurga en la cordura de sus habitantes desde hace eones. Pastillas, drogas alucinógenas, policías violentos, adolescentes sumergidos en la sangre burbujeante de los monstruos durmientes...


Una novela sobre seres depravados, una ciudad que esconde cadáveres bajo los adoquines y un dios tan antiguo que solo puede despertarnos pavor.

Parece casi evidente que en la colección Tíndalos, dedicada al género del terror, la editorial Cerbero tiene claro cuales son sus directrices y los ingredientes que en sus historias quieren que encontremos. Lo que se traduce en: Criaturas increíbles y repulsivas, retratos casi caricaturescos de una sociedad rendida a los excesos y montones de galones de sangre, vísceras y derivados que luego hay que fregar del suelo.
CIUDAD TUMBA es un nuevo homenaje a la mitología lovecraftiana en forma del más puro Cosmic Horror Exploited cargado una vez mas de muchísima mala baba y montones de reminiscencias pulp.
Una trama que transcurre en dos periodos temporales separados por unas décadas de años nos presenta un mundo y unos personajes abrazados por la locura, cuyo afecto es correspondido por estos, y no tanto por las criaturas de pesadilla que pueblan los rincones mas oscuros de los callejones, así como de la mente, como por los abusos en forma de estupefacientes que pueden llevar a lo que quede de la cordura de un cerebro batido a ponerse de rodillas implorando piedad.
Es una pena, eso si, que con la excepción de F. todos los personajes se presenten bastante huecos, como si el único motivo de la existencia de estos sea verse convertidos tarde o temprano en una masa irreconocible de carne desgarrada y regurgitada, en lugar de ofrecer una profundidad extra a la trama mediante una relación entre estos y el entorno. Aunque supongo que todo esto se compensa con un ritmo endiablado, donde apenas hay momento para la pausa y el cese de violencia gratuita.



RUBICÓN de J. G. Mesa

En algún momento, la cabeza del comandante Guillermo Nox hizo clic y, ante la inminente destrucción de la Tierra, comenzó a llenar su nave, la Julio César, con depredadores tales como el tigre, el oso pardo o el tiburón blanco. A pesar de que debería haber llevado a su tripulación lejos del peligro, mientras Dolmen se acerca de modo inexorable para arrasar el planeta, la Julio César aterriza en mitad de la sabana con el objetivo de rescatar al último depredador en la colección de Nox: el león africano. Masáis rebeldes, impactos megalíticos que anticipan el desastre y una insobornable cuenta atrás se pondrán en el camino del comandante y su misión enajenada y suicida.

Y de cosas venidas de otros mundos con el objetivo de convertirnos en suculentos Happymeals nos vamos a un relato donde el la humanidad no solo lucha por su supervivencia, sino por el recuerdo de su historia.
Disfruté en su momento de su visión personal del más allá y de cómo profundizaba en el mito del fantasma en GENTE MUERTA, así como del recorrido por calles corruptas llenas de delincuencia y vengadores urbanos en sus colaboraciones para el universo TIEMPO DE HÉROES. Ahora, lanzándose de cabeza en la ciencia ficción, J. G. Mesa, en poco más de 100 páginas nos presenta la historia de dos éxodos, el de toda la humanidad ante la inminente destrucción de su mundo y otro más intimo y personal, el de su protagonista Nox, que busca un lugar, un acto de redención que le ayude a escapar de una vez de la culpa, los remordimientos y su pasado.
La trama que se nos propone es interesante y compleja, no solo por los conflictos internos que hacen de sus personajes más atractivos, sino también por la relación de un ser humano perteneciente a una sociedad avanzadísima tecnológicamente con la naturaleza y las emociones que son capaces de ofrecerle estás aunque se las ignore, en un choque de culturas e intereses, destinos y deseos.
Tristemente también son factores todos ellos que en tan corto espacio apenas se nos permite indagar demasiado a fondo como nos gustaría y son tantas las cosas que ocurren que en ocasiones nos cuesta seguir un ritmo y perdemos detalles en momentos claves en los que no somos del todo conscientes de los acontecimientos hasta que ya han pasado. No obstante, su trasfondo es digno de tener en cuenta para próximas aventuras.



LOS ESPÍRITUS DEL HUMO de Mª Concepción Regueiro.

Entre lujos, cuidados y oropeles, Luanda y Gadea, las hijas del gran taumaturgo Antuss, viven ajenas al ajetreo de la gran ciudad, a los Técnicos y su desprecio hacia la magia milenaria, al humo que parece ocuparlo todo. Pero todo esto cambia un día, de la noche a la mañana, y las dos jóvenes hermanas se ven forzadas a enfrentarse contra un futuro extraño y desagradable donde solo se tendrán la una a la otra. Y el recuerdo de la magia y la grandeza. Y a los espíritus del humo.

Aún perteneciendo a la colección Wyser centrada en la ciencia ficción, la novela que nos ocupa apenas se acerca a dicho género, siendo ésta una historia con una atmósfera de corte visualmente victoriano sumergida en la fantasía que otorga la magia y salpimentada con breves retazos de cultura steampunk, La verdad, nada nuevo si tenemos en cuenta obras de ambientación similar escritas por autoras como Victoria Álvarez o Gail Carriger, pero no por ello carente de merito y por supuesto, atractivo.
Contado de una peculiar manera, en segunda persona del plural recurriendo a veces incluso al imperativo, que pretende aumentar la sensación de sentirnos partícipes de los acontecimientos que se narran, LOS ESPÍRITUS DEL HUMO nos muestra una sociedad que ha aprendido a convivir con el casi ilimitado poder de la magia, pero son otras fuerzas, la de las palabras, la sugestión, la creación de la fe y la manipulación las que protagonizan la vida de Luanda y Gadea.
Mª Concepción Regueiro crea aquí un universo muy interesante que invita a su vuelta, un universo donde los poderes de la naturaleza y los de la ciencia rivalizan por la anteposición, el reconocimiento y la supremacía, amable y cruel a partes iguales, representa una antesala al pasado, presente y posible futuro de nuestro mundo. Una buena historia a fin y al cabe, no exenta de cierta moraleja nada nueva y que hace de su desenlace predecible desde la primera página. No permitáis que eso os impida disfrutarlo.



DIOSEROS. MEMORIAS DEL GRAN ANILLO I de Eduardo Vaquerizo.

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.


Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

Tras leer su interesante aunque por momentos sobrecargado de detalles superficiales NOS MIENTEN, leer algo como DIOSEROS sin saber lo que a uno le espera es más o menos como que te taladren el cráneo y batan tu cerebro con una cucharilla al rojo vivo.
Más que una aventura, esta historia funciona casi como la presentación de un mundo cuyas facetas no dejan de sorprender, que degradan al sueño actual del ser humano de colonizar planetas al nivel de un hobby de aficionado. Múltiples razas extraterrestres, sociedades o culturas componen un universo o universos que muchas veces se confunde con la más pura fantasía, a lo que ayuda una aparente influencia a los viajes interestelares de Star Trek. Y en el centro, sus tres protagonistas, tres caracteres y personalidades que sirven para ofrecer distintos puntos de vista prácticos, éticos o morales que resumen una evolución intelectual que ha llevado a la humanidad a crear incluso sus propios dioses.
Vaquerizo crea una trama tan interesante como su desarrollo, al menos hasta cierto punto, y es que el autor deja claro sin problemas que sabe crear mundos llenos de detalles de innumerables orígenes jugando con todo tipo de ramas que surgen del tronco de la ciencia ficción, pero a la hora de afrontar los acontecimientos decisivos y puntos clave donde por supuesto destacaría su desenlace, parece que éste tira a lo fácil, al irónico dado el caso uso del Deus ex machina más descarado que busca una vía rápida de satisfacción del lector, olvidando que a veces el viaje es más importante que el destino.


CLOROFILIA de Cristina Jurado.

¿Quién es Kirmen? ¿Por qué el joven no se parece a sus padres, ni a su amigos, ni a ninguno de los habitantes del Claustro? En el exterior de las cúpulas que protegen a los últimos habitantes de la Tierra, una tormenta eterna y monstruosa se ceba con el planeta. Kirmen sigue cambiando y, mientras tanto, no deja de soñar con salir. Al exterior. A la tormenta. ¿Qué es Kirmen?

Me resulta difícil y un tanto incomodo valorar esta obra. El motivo es que por cada virtud que le encuentro, no puedo evitar ver asomar nuevos obstáculos personales. Es como cuando uno contempla una obra pictórica acabada, deleitándose con su belleza, hasta que su vista se fija por primera vez en un pequeño fallo que a otros les pasaría desapercibido y, a partir de ese momento cada vez que volviéramos a contemplar la obra automáticamente nuestra vista se dirigiera a ese detalle entre rechinar de dientes.
Esta es una historia que aparentemente retoma el tono ecológico de la ciencia ficción, busca y además encuentra la atención del lector con un primer capítulo, a modo de prólogo que nos presenta un futuro inestable, una puerta de entrada al fin de todo sin siquiera saber cómo hemos llegado allí... para proseguir con una trama que va diluyéndose poco a poco arrebatándonos el interés y causando cierta confusión por sus constantes cambios de escenarios, tiempos y personajes sin previo aviso, ni una misera separación entre los párrafos que nos sirva de guía. ¿Que consigue con esto? Pues sumado a un final que no supone ninguna sorpresa, un conjunto engorroso y poco convincente pese a la cantidad de buenas ideas que albergaba en un principio. Muchos buscamos encontrarle un sentido a todo lo que se nos narra, que, al juntarlo todo al llegar al último tramo podamos contemplarla en conjunto y poder valorarlo. ¿Cual es el error que llama la atención en nuestra vista cuando lo hacemos? Pues en este caso, que prácticamente toda la importancia de lo que se nos narra pierde completamente el sentido, y terminamos CLOROFILIA con una leve sensación de indiferencia.


YABARÍ de Lola Robles.

Muriel Johansdóttir llega a Yabarí dispuesta a contar la verdad sobre lo que está sucediendo con las empresas explotadoras de la inmensa jungla del planeta. Como periodista ve la necesidad de averiguar qué hay de cierto en los rumores acerca de maltrato a los nativos, violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos Universales y la aterradora deforestación de su hábitat natural. Para ello deberá adentrarse en el mismo corazón de la selva yabarí y afrontar una serie de peligrosos descubrimientos que la llevarán al límite de sus capacidades físicas y mentales.

Lo he dicho varias veces, una novela policíaca con un par de zepelines surcando los cielos NO es steampunk, así como una aventura por la una selva con varios elementos exóticos cuya existencia viene de la excusa de ser otro planeta, a veces no llega mas que a pisar la línea de la ciencia ficción.
Leer YABARÍ es como ver un capítulo de una ficticia Callejeros Viajeros por la Galaxia, viajando por un mundo selvático parecido al nuestro, lleno de injusticias contra los derechos humanos por culpa de la explotación de bienes y el dinero, como en el nuestro, y con personas que todavía son capaces de jugarse algo más que su trabajo para conseguir que se sepa la verdad... bueno, eso ya no es muy propio de nuestro mundo.
El relato funciona muy bien a la hora de ponernos en precaria situación haciendo uso de clichés típicos de este tipo de historias. Son usados con inteligencia y lo desarrolla con un ritmo pausado pero adecuado que mantiene cierta intriga en la justa medida. El problema es que cuando estamos cerca del final, muchas de las incógnitas  siguen siendo eso mismo, incognitas. Hilos que se han ido tejiendo a lo largo de la trama son cortados de golpe y otros acaban perdiéndose hasta el infinito.
Un buen ejercicio, en definitiva, que hubiera mejorado mucho si se le hubiera dado tiempo y espacio para desarrollarse.


LOS PRÍNCIPES DE MADERA de Daniel Pérez Navarro.

El príncipe de madera, de Bartók, contiene en sus compases una bomba de relojería. Al menos así lo siente el grupo de David, los cerebritos de Collins, un grupo de ocho jóvenes que se preparan para convertirse en ingenieros y ser enviados a la luna de Agarttha, donde dirigirán la extracción de una valiosa materia prima llamada Jebo. En aquel apartado lugar, sus pensamientos volverán una y otra vez sobre quiénes son y cuál es su verdadero cometido en la vida, como si recorrieran a cada paso el extraño solo de xilófono de la mítica pieza. Los problemas que se cruzarán en su camino acabarán por enfrentarlos con su verdadera naturaleza, con su yo más íntimo, en un vertiginoso in crescendo de acontecimientos.

Concluimos este especial de bolsilibros (por ahora) con otra novela de ciencia ficción cuyo autor me ha recordado a ese profesor que escribe en una pizarra como si le fuera la vida en ello, a una velocidad a la que es difícil de seguir el ritmo para, al final borrarlo todo cuando aún te quedaba un buen trecho por copiar. Así, Daniel Pérez compone una historia que suma tramas e incógnitas, nuevos planteamientos e ideas que surgen cuando aún no hemos asimilado las revelaciones anteriores.
El origen de los seres vivos, de dónde venimos, a dónde vamos, hasta qué punto el hombre ha conseguido emular a Dios y convertir la genética en un montón de arcilla a la que dar la forma deseada para cumplir sus propios objetivos... son varias de las cuestiones que el autor plantea en una historia que usa como eje central una humanidad volcada en la explotación de mundos (resulta curioso como este tema se vuelve tan recurrente en los títulos de esta colección) con fines energéticos, pero sin embargo no es eso lo que más me ha llamado la atención en la historia, sino el mensaje existencialista que domina el primer tramo de la historia, en el que se centra en las distintas personalidades de los protagonistas, en su modo de afrontar retos, miedos y futuro. El problema viene más adelante cuando la conexión de esas enseñanzas se disuelve con las experiencias creando un entorno difuso y un tanto inconexo (no digo que no exista dicho nexo, sino que a mi me cuesta encontrarlo) y reconozco que venía escarmentado, ya que la lectura de LA SONRISA DE LOS MUERTOS del mismo autor demuestra que su obra no es sencilla, que exige un esfuerzo por parte del lector para saber distinguir el camino que se marca.

Es posible que si, que debería haber empezado por hablar de una pega que se ha vuelto recurrente en casi todas las novelas aquí comentadas, y es que no estoy acostumbrado a este formato y posiblemente sea por ello que muchas veces vea el espacio dedicado para contar sus historias insuficiente. Me he encontrado argumentos realmente complejos que necesitarían varios centenares de páginas para ser narrados de manera profunda y satisfactoria, sin olvidarnos el papel que suele desempeñar el carácter y personalidad de sus protagonistas para con la trama, otro sacrificio en pos de la brevedad.
Pero tengo que admitir que he disfrutado mucho de estas pequeñas novelas, lo suficiente para asegurar que estaré atento a próximos títulos.

Y si eres de los que siguen pensando que la ciencia ficción o la fantasía apenas levanta la cabeza, no te voy a recomendar que le eches un vistazo a algunas de estas píldoras que Cerbero nos ha traído. Y es que como ellos mismos bautizan a sus obras, esto son "Libros para soñadores despiertos"... así que igual despertar es lo primero que deberíais hacer...

martes, 1 de agosto de 2017

Reseña: EL QUINTO PUNTO CARDINAL de Javier Sánchez.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

EL QUINTO PUNTO CARDINAL de Javier Sánchez.

Cuando la soledad y el entorno hostil corroen a una niña de ocho años, ésta busca una realidad paralela, un mundo al margen de los cuatro puntos cardinales. En esa íntima realidad hallará todo lo que necesita: respuestas increíbles, impalpables sensaciones, animales etéreos y una brutal amiga, invisible e imaginada, que quizás no lo sea. Es un submundo en el que ella es ella misma. Es una zona no permitida a los extraños. Es el quinto punto cardinal.

Hay cierta escena en las películas de terror de nuestra actualidad que sin darnos cuenta se ha vuelto de lo más recurrente.
En ella, una de las figuras paternas (no me preguntéis por qué, pero por lo general suele ser la madre) se acerca al cuarto de sus retoños alarmada por las voces que componen una conversación que en teoría no debería existir ante la soledad reinante de a casa. Y ocurre que mientras este pregunta algo del tipo, "¿Con quién hablas, cariño?" descubre a su hijo sólo con su juego de té o su trenecito eléctrico, y la sola compañía de los muebles y la imaginación del pequeño. Os suena ¿Verdad?.

No es difícil tras ver una de estas situaciones evocar al basto mundo lleno de posibilidades de los fantasmas o las posesiones demoníacas, el tema del que suele tratar los largometrajes que tiene presentes escenas similares a las narradas, pero otros preferimos aventurarnos un poco más y culpar a una creencia/necesidad/mito/síndrome/diagnóstico que existe en nuestra vida desde la infancia: los amigos imaginarios. Una figura que surge generalmente acompañado de las necesidades infantiles ante un entorno hostil asfixiante. Y si, algunas veces se nos ha presentado como una figura tierna y divertida, que enseña valores morales y ayuda al chaval a salvar los obstáculos que suponen la vida, pero ¿Por qué será que es en el género del terror donde se da más rienda suelta a la verdadera naturaleza instintiva e inocentemente cruel de la imaginación?. Y es que tiene su lógica porque aparte de ser un recurso utilizado puntualmente para dar significado a sucesos extraños y sobrenaturales, no hay muchas obras que se centren plenamente en la figura de este amigo inventado, a sabiendas de que en buenas manos (entiéndase en manos de quien sabe hacer auténticas acrobacias con el miedo) puede convertirse en un arma sumamente terrorífica.

Lamentablemente una obra como EL QUINTO PUNTO CARDINAL solo ha demostrado que en manos de autores como Javier Sánchez , este arma solo dispara salvas de fogueo.

Pongámonos en situación: La historia nos presenta a un padre y a una hija que huyendo de una serie de circunstancias bastante jodidas, deciden romper con todo y empezar de cero lejos de su antiguo hogar y se su vida pasada. ¿Y adónde les lleva el destino (y una de esas gangas inmobiliarias que no pueden rechazarse pero que al mismo tiempo ocultan un montón de morralla malrollera)? Pues a un pueblecito perdido de la mano de Dios donde la gente es muy suya y en la que falta tiempo para que empiecen a sucederse sucesos un tanto peliagudos.
Si, exacto, este pequeño resumen es la premisa con la que empiezan todas las sinopsis de películas de terror de sobremesa con  niños como protagonistas. No pongáis cara de extrañados mientras pensáis "Joder, es que todo eso me suena", porque no es que te suene, es que prácticamente habéis crecido con este argumento saltando de película en película como si de una pulga en una perrera se tratara.
Pero lo que más me fastidia es que no puedo dejarlo aquí. No puedo decir que Javier Sánchez es un autor carente de originalidad que se ha limitado a recopilar tópicos clásicos del género y decir "Pues ea, ya he escrito un libro, ahora a plantar el árbol" porque no es tan sencillo. EL QUINTO PUNTO CARDINAL está plagado de buenas ideas y mejores intenciones.

No voy a entrar en el tema de que el título que hoy tratamos resultó ganador del premio Juan José Plans, un certamen exclusivo de Circulo Rojo al parecer, ni de su importancia y/o relevancia, porque igual sería hace sangre innecesariamente y en el momento más inadecuado, pero sí quisiera mencionar un detalle que se vuelve primordial para entender mi opinión hacia la novela, y es que, ¿Cómo es que Javier Sánchez, alguien de quien se puede leer en su currículo que experiencia en el mundo de las letras no le falta ni buenas ideas tampoco, sin embargo denota una tremenda inseguridad a lo largo de toda la narración? Y no es solo en un solo aspecto en el que me baso para tener esa sensación, sino en el conjunto.

Sánchez nos traslada a un ambiente rural con una historia no menos agreste, podría decirse que el autor incluso embulle al lenguaje y atmósfera de cierto aire de relato de terror gótico, donde se da prioridad a la insinuación, a la recreación de un miedo sugerido en lugar de mostrado al detalle. Podemos encontrar así mismo fuertes influencias a clásicos del género como El Exorcista, La Profecía o a obras de terror más recientes como No Tengas Miedo a La Oscuridad, Darkness o The Haunting of Helena, historias que, a su manera saben distribuir el suspense en intervalos irregulares e inesperados, siendo el autor el que decide el momento en que se precise dar pistas, o el momento en que el espectador tiene permiso para juntar las piezas del rompecabezas o descubriendo que se ha dado de bruces con otro callejón sin salida.
Todo esto es lo que en teoría debería trasmitir EL QUINTO PUNTO CARDINAL en su recorrido. Desgraciadamente se vale de herramientas a veces poco adecuadas o mal ejecutadas.
Un ejemplo de ello es la sobrecarga narrativa que el autor lanza sobre nosotros desde la primera página, bombardeando cada párrafo con cantidades ingentes de adjetivos, como si necesitara describir o darle una característica especial a cada palabra que reproduce, cada acción, cada emoción. Tal exceso de dichas descripciones no solo denota esa mencionada falta de seguridad en la escritura, queriendo adornar, embellecer y engordar la narración, sino que consigue en lugar de eso una imposición de información muchas veces innecesaria que solo ralentiza la lectura, provoca desinterés y agota la mente generando con no poco mérito que un libro de tan solo 185 páginas se haga en ocasiones pesado y abrumador, retrasando casi hasta el último momento los puntos claves de la trama principal, reservándonos las últimas lineas para un clímax decisivo que debería hacernos dudar de todo lo que se nos ha contado hasta entonces...

... pero resulta que al final todo este guiso queda a medio cocer, sus ingredientes no han terminado de hacerse completamente, y esto se refleja en un buen numero de cabos sueltos y que buena parte de las subtramas o historias y leyendas que rodean al pueblo de Arsa y sus gentes queden contestadas solo parcialmente o a veces ni eso, como si el escritor estuviera demasiado ocupado buscando nuevas y originales adjetivos para engordar su libro.
Una pena la verdad, porque el folclore en que se apoya el argumento (ya sea una mitología rural inventada o inspirada en leyendas locales) supone la baza más interesante de la historia, adivinándose una riqueza de ideas que quedan a medio camino y prefiriéndose ser dejado de lado a favor de guiar al lector a través de escenas y situaciones cuyas bases difícilmente son desconocidas para amantes del terror acostumbrados a los sobresaltos y golpes de efecto, los cuales verán en EL QUINTO PUNTO CARDINAL una trama muy previsible e intuitiva.

Posiblemente otro de los factores a los que debería darme especial importancia en el cuento que nos narra Javier Sánchez es sin duda el de las relaciones y lazos familiares. Ese nexo o cuerda invisible que unen a un padre y a una hija ante el peor de los acontecimientos posibles, y más aún cuando sucesos inexplicables empiezan a poner en peligro aquello por lo que uno daría la vida si fuera necesario, es decir, la supervivencia del otro. Si, debería ser crucial mostrar esa relación paternal, sobre todo cuando la niña protagonista, Celia, no solo ha pasado por uno de esos momentos determinantes que pueden marcar su camino, sino que además arrastra desde su nacimiento una extraña malformación física y lo que ello conlleva ante la llegada a un nuevo hogar, un nuevo colegio, y por supuesto, unos nuevos compañeros de clase con ganas de pasarlo estupendamente a costa de la angustia y la tristeza de los demás...
Así pues, cuando esperamos encontrar en Eugenio, su padre, el principal apoyo y brújula con la que Celia pueda guiarse en un mundo lleno de injusticias y dolor, lo que encontramos en él es una actitud poco clara, confusa que roza el sentimiento pasivo agresivo hacia su protegida. El lector se lleva la impresión de que el padre apenas se preocupa por su hija, y nunca más que de sí mismo, que antes de defenderla y apoyarla cuando más lo necesita prefiere escurrir el bulto con sentencias tipo "No digas tonterías", "son imaginaciones tuyas" o "¿No ves que estoy ocupado pensando en como beneficiarme a la vecina?". Una relación que no ayuda a imaginarle enfrentándose al mismísimo diablo para curar el catarro de su protegida, sino más bien conduciendo con cara de hastío gruñendo para sus adentros cosas como " Y ahora la niña se me pone mala y me toca conducir hasta la farmacia que queda a tomar por culo, ¿Por qué no usaría condón?"

¿Es esto intencionado?, ¿Sirve esta actitud para hacer del mundo de Celia un lugar más sombrío para acrecentar esa necesidad de un escape, de alguien que la entienda?. Pues ese es el problema que no queda claro, que avanzamos en la historia sumergidos en una confusión alimentada por actitudes contradictorias, donde la reacción y la acción no siempre casan como debería. Y para colmo los diálogos tampoco es que ayuden demasiado a aclarar esas actitudes poco claras. Aquí todos los personajes son parcos en palabras, le cuesta unir dos frases seguidas y prefieren que sea el narrador el que haga buena parte del trabajo por medio de suposiciones y toneladas de adjetivos.

Todo este conjunto, no de fallos (ya que yo nunca atribuiría la culpa de que algo no me guste o me resulte chocante negativamente al autor del libro, sino a mis gustos personales), sino más bien de peculiares características que no conectan conmigo hacen que un lector acostumbrado a este tipo de historias vea a EL QUINTO PUNTO CARDINAL como decíamos antes, previsible, ademas de prescindible, carente de sorpresa y dotada de un estilo tan irregular como un camino con baches e igual de inseguro, que da prioridad a la belleza de las composiciones con cucharones extras de descripciones y explicaciones que nadie precisa, en lugar de acrecentar y autentificar las emociones que pretende reflejar y para el que el uso de la figura de Celia sería imprescindible.

En definitiva, estamos ante una obra que producirá inquietud mas que miedo al lector menos acostumbrado a este tipo de historias, quien puede que disfrute de una historia que da un punto de vista más complejo del que se nos tiene acostumbrados al mito del amigo invisible. Los demás... bueno, lo que nos centramos en el trasfondo de los personajes, sus relaciones, buscando una conexión o un pequeño punto de empatía o comprensión puede que lo único que encontremos sean unos protagonistas que llegan a resultar cargantes, confusos y de una lógica un tanto reprochable.

Buenas intenciones si, pero no siempre basta con eso.